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Imagen de una integrante de Grupo CICE dando una clase de medioambiente a niños y niñas en una escuela

La responsabilidad social como un modelo de negocio

¿Has escuchado sobre empresas que dejan de ofrecer bolsas de plástico? ¿O que realizan apoyos a poblaciones vulnerables? Estas acciones corresponden a la necesidad de retribuir de alguna forma a la sociedad y no dañarla como resultado de las actividades de una empresa. La responsabilidad social corporativa se está convirtiendo en un estándar para todas las organizaciones, por lo que hoy hablaremos sobre una que lo tiene muy claro hasta el punto de integrar la responsabilidad social en su ADN.

Grupo CICE es una empresa dedicada a la logística portuaria, manejo, transporte y almacenamiento de todo tipo de mercancías. Parte de su identidad corresponde a ofrecer soluciones logísticas desde la innovación, seguridad y con enfoque en las personas. Katia Romero Romero es Ing. Industrial especialista en Sistemas de Gestión de RS y Sistemas ISO. Ella está al frente de la responsabilidad social de la empresa desde hace 9 años y conversó con nosotros sobre cómo la viven día a día y su relevancia dentro de las operaciones.

CICE es una empresa con 30 años de trayectoria en el sector portuario logístico para la carga y descarga de mercancía proveniente de buques. Desde su fundación tuvo la convicción de ir más allá de solo hacer negocios, pues siempre buscó retribuirle al puerto de Veracruz a través de programas de acción social, pero sin estar concretamente establecidos. Empezó por el factor humano a través de capacitaciones para el desarrollo de competencias de los colaboradores, como la respuesta a desastres naturales y la ética en su trabajo. Estos esfuerzos se realizaron con el convencimiento de que otorgan una formación social diferente como un valor agregado para el colaborador.

En los años de la creación de CICE se sabía que el trabajo en los puertos era muy complicado porque antes no había la tecnología que hoy tenemos, y todo el trabajo era manual y expuesto a las altas temperaturas. Estas condiciones desencadenaban malas prácticas por parte de la gente que operaba dentro de los puertos, desde la salida de mercancía de manera incorrecta hasta fuertes adicciones para aguantar el trabajo. Todas estas cosas no eran correctas, por lo que, cuando CICE inicia en el Puerto, lo hizo con el propósito de erradicarlas.

Fundación CICE nace para cumplir la necesidad de ordenar todos estos apoyos que se venían dando dentro de la organización con el objetivo de realizar buenas acciones a través de esfuerzos ya formalizados. “La Fundación CICE catapultó nuestras acciones sociales y empezamos a crear un objeto social para definir qué queríamos hacer y de qué forma queríamos apoyar”, nos comparte Katia al respecto. “De ahí nace apoyar a asociaciones civiles y ayudar a la construcción, equipamiento y capacitación de escuelas en zonas de vulnerabilidad”. Es la cara social hacia Veracruz y el resultado de las más de 2,100 personas que forman parte de Grupo CICE. A través de estas acciones se pudieron construir y equipar 3 escuelas en Veracruz.

El cuidado del medioambiente también es parte fundamental dentro de la responsabilidad social en CICE. “En la primera maniobra en los puertos, operamos con uno de los recursos más importantes: el agua. Otra parte fuerte que tiene la empresa es el Parque Logístico San Julián, que está junto a una de las reservas naturales más grandes de Veracruz: la Laguna de San Julián. Todos estos aspectos nos obligan a ser responsables con la naturaleza y nuestro negocio”, nos explica Katia.

Las prácticas se llevan a cabo bajo la metodología MORSI: Modelo de Responsabilidad Integrada. “Ningún proceso de este negocio deja fuera la responsabilidad social, desde administrativos, operativos, jurídicos, fiscales, contables, de seguridad y factor humano; todos los procesos tienen un ADN de responsabilidad social”.

Adoptar esta visión fue un proceso exhaustivo dentro de la organización. Katia nos comparte que el reto fue muy interesante porque hablamos de una empresa de 30 años donde a veces las costumbres y las nuevas tendencias chocan. “El cambio más retador en estos proyectos es la cultura organizacional, donde tú debes quitar ese chip de ‘siempre lo hemos hecho así’ a ‘ahora hay una nueva forma de hacerlo’”.

Estos esfuerzos son una muestra de cómo la responsabilidad social es monetizable y abre muchas puertas para acceder a oportunidades de negocio internacionales. “Cada vez el mundo te exige un mayor cuidado y responsabilidad en temas de anticorrupción, cuidado y conservación del medioambiente, y mejores prácticas de negocio. No es una moda. Somos una empresa de hacer las cosas reales y vivimos la responsabilidad social en nuestro día a día como un modelo de negocio, y mientras tengas presente tu misión, visión y valores, lo puedes transmitir a todo el mundo”.